EL ESTREES INFANTIL
AGOBIAMOS DEMASIADO A NUESTROS HIJOS?
EL niño no es solo un estudiante, es sobre todo un niño. Necesita tener tiempo para si mismo, jugar, distraerse, soñar, hacer amigos, etc. Pero la época exige un sobreesfuerzo cada vez mas grande aún a costa de su tiempo libre. La situación se agrava con la actitud de algunos padres que utilizan los trabajos extraescolares, como verdaderas niñeras, para mantenerlos ocupados y estar ellos mas libres. Mientras tanto el estudiante se siente cada vez mas agobiado.
Se somete a los niños a un trabajo y esfuerzo intelectual que muchos no son capaces de asimilarlo, siendo muchas veces, los mismos padres los que con la intención de estén lo mejor preparados, los que no se dan cuenta de que están exigiendo mas de lo que los niños pueden dar de sí. El afecto y el juego no deben estar nunca condicionados por el rendimiento escolar cuando el niño, pone de su parte lo que es razonable, de lo contrario solo contribuiríamos a crear un clima de rechazo no solo a la familia, sino a los estudios y aumentaríamos su estrés generando desilusión, tensión y angustia, provocando la consabida respuesta "esto es un rollo".
Y ya no digamos cuando llegan los controles, causa de muchos desajustes psíquicos y emocionales, pues estos suelen ser causa abrumadora de cambios radicales en su estado de ánimo, que les desorienta y sume en la angustia, alterándoles el sueño y el apetito y, les convierte en agresivos y les sume en un estado de ansiedad, que me parece extraño que los psicólogos, médicos y padres no se hayan pronunciado sobre este asunto.
En este caso (las deficiencias en los controles), los padres jamás deben ser exigentes y controladores de sus hijos, pues estos reaccionarán ante la falta de libertad, con una inquietud y preocupación que les sumirá en una posible depresión o en algo mas triste ó trágico, en un posible suicida, pues como sabéis se han dado muchos casos en los que por presión de padres y profesores, ante el bajo rendimiento escolar, ha terminado quitándose la vida.
Por tanto no es necesario agobiar a los niños con tareas que llenen sus horas diarias al completo, sin espacio para sus relaciones y juegos. No por embarcarles en múltiples actividades escolares van a rendir mejor el día de mañana. Recuerdo cuando yo era estudiante las miles de horas que invertí en estudiar materias, que el día de mañana, tuviera la profesión que tuviera no me servirían de nada. Así pues a mi humilde entender, la comprensión, el diálogo, el ser justos y el no exigir más de lo que el niño puede dar de sí, sería la postura paterna más adecuada para guiar a los niños con acierto. Armonizar el tiempo de estudio y el tiempo de ocio, darán a la etapa de la infancia el margen para que el desarrollo evolutivo de los niños, se haga a su ritmo, para que asimilen lo que estudien en un ambiente de confianza e igualdad.