EL OCASO DE LOS PUEBLOS
Pueblos a punto de quedarse deshabitados
El abandono de pueblos y aldeas se ha convertido lamentablemente en algo bastante común en nuestros días y cada vez se hace más difícil soportar la soledad que va impregnando estos lugares.
Los análisis realizados acerca de los problemas que enfrentan las poblaciones en trance de desaparición, así como de sus potencialidades y acciones de desarrollo, han ido en la línea de integrar las pequeñas aldeas en pueblos mas grandes, donde las posibilidades de progreso y crecimiento ofrecen mas futuro y bienestar a los colectivos que deciden buscar otro medio y modo de vida.
Sin duda, se trata de una realidad que esconde la verdadera historia de una situación propiciada por el éxodo progresivo a las ciudades y el abandono cada vez más consolidado de las aldeas y pueblos, en este caso hablamos de un pueblo de arraigo y alcurnia, un pueblo que fue de los mas ricos y prósperos del valle, un pueblo que ha gozado de esplendor, y sin embargo como muchos otros de la zona esta condenado a desaparecer por inanición, por falta de vida y motivación, hablamos de… “mi pueblo”, pueblo que como muchos otros no siendo pequeños, si tienen una población envejecida, que en algunos casos, las personas mayores llegan al 85% del total.
“Mi pueblo” recupera su esplendor, en vacaciones de verano y en la semana santa, y en algún puente que otro el resto del año, porque sigue siendo sin lugar a dudas, un lugar donde disfrutar y gozar de la tranquilidad de la soledad y del encanto de los sitios donde la naturaleza es la auténtica protagonista y madre de los mismos.
Sus calles medio vacías, sus locales de ocio sin apenas gente que acuda excepto el fin de semana, los negocios familiares, tiendas, ganado, el abandono de colonias agrícolas e industriales se van reduciendo a medida que se reducen las personas que se dedican a esos menesteres, prácticamente a la minima expresión.
La juventud emigra a las grandes ciudades donde existen otros medios de vida, el progreso, otro futuro y sobre todo las posibilidades de integrarse en otra actividad laboral y poco a poco, solo los viejos van quedando en el pueblo. Pero es muy previsible que cuando ellos desaparezcan en un plazo no superior a 10 años, el pueblo, quedará reducido a la minima expresión y como muchos otros entrara en la estadística de pueblo abandonado.
Pero estos pequeños lugares que estuvieron llenos de vida en su día, seguirán guardando la huella de la historia y la seducción por aquellas tierras que se alejan de la mano del ser humano y que, por ello, se convierten en algo así como reliquias que tienen un encanto especial y “mi pueblo” siempre lo tendrá.